ChávLibertad condicionada

Francisco Gordón Luna
Chávez y sus molinos
A través de la BBC-Mundo me he enterado de que Zapatero ha pedido explicaciones a Venezuela después de que el juez, Eloy Velasco, de la Audiencia Nacional de España, procesara a varios presuntos miembros de ETA y las FARC. Según el magistrado, ambas organizaciones conspiraron contra altos cargos colombianos, en España, entre ellos el presidente colombiano Álvaro Uribe y su antecesor Andrés Pastrana. Entre los procesados se encuentra Arturo Cubillas quien ocupó un cargo en el Ministerio de Agricultura de Venezuela.
ETA lleva muchos años tejiendo redes con organizaciones y partidos de Latinoamérica, como en Venezuela, donde han llegado a residir más de cuarenta terroristas y que han mantenido una interlocución privilegiada con el Gobierno de Chávez. Goizeber Odriozola, directora general del Gabinete de la Presidencia de Venezuela, está casada con Cubillas y ha acudido a múltiples manifestaciones chavistas portando una ikurriña.
En su defensa, Hugo Chávez niega toda evidencia. Yo pienso que esto le pasa al presidente de Venezuela “porque no lee”. Esto nos lo enseña Cervantes en el Quijote, exigiéndonos lecturas de dos caras, como cuando a consecuencia de su obcecación de dar libertad a los galeotes acaba Sancho en pelota y don Quijote corridísimo de verse tan mal parado por los mismos a quienes tanto había favorecido (cosa no descartable y que, con el tiempo, muy bien pudiera sucederle al Presidente).
Lo cierto es que en la intención de Chávez hay un claro desquiciamiento del concepto de la justicia, pues Chávez no defiende causas justas, sino las más injustas que pueden darse, como es el dar libertad a seres socialmente peligrosos, auténtica quijotada dando a esta palabra el sentido que ha adquirido en español.
A pesar de que Cervantes defendió siempre que una obra de arte ha de parecer creíble, el Quijote plantea algo imposible: semejante personaje esperpéntico, que habría supuesto un peligro para cualquiera que se cruzase con él, no habría durado demasiado cabalgando por los campos manchegos, pues no habría tardado en ser capturado (o asaeteado, como dice Francisco Rico) por la Santa Hermandad. Observa que entre otros disparates, deja libre a un montón de delincuentes que habían sido condenados por la justicia.
Ésta es la causa de que Cervantes nos enseñe a vivir. Sus errores y sus aciertos, envueltos o no, en la neblina de sus pensamientos, nos sirven de advertencia; su conducta puede servir de ejemplo. Para reedificarnos como hombres, dragando las miserias del pasado, tendremos que volver a levantar, humildemente, y a ras del suelo, el edificio de la Libertad.

Benicarló a 23 de abril de 2010.ez y sus molinos